Se trata de una ruta videoguiada a lo largo de nuestro tramo costero y entorno cercano, donde descubrir aspectos relacionados con la cultura, historia, costumbres, etnografía, sociedad y geología, así como anécdotas de nuestro pueblo, narradas por residentes de Burela y personas expertas en la materia. El objetivo de esta ruta es difundir y poner en valor lo que es «nuestro». Nuestro legado.

Los vídeos combinan fotografías, tomas aéreas y sonidos para sumergirnos en la Burela de antaño y actual.

El nombre de la ruta, «Burela, nacida del mar y del barro», proviene de la ubicación donde Burela tuvo sus orígenes. Como nos cuenta Dña. Herminia Pernas, cronista oficial de Burela: «su asentamiento se hizo en la base de los montes Castelo y A Puida y se forjó alrededor del mar y del barro (la Burela del C-101, que era el nombre técnico del caolín)».

Tanto el mar como el barro (el nombre que los habitantes de Burela dieron a nuestra arcilla blanca) fueron trabajados y proporcionaron sustento y prosperidad, contribuyendo al crecimiento de esta tierra.

De nuestro «barro», reconocido por su excepcional calidad, siendo antiguamente exportado a Europa, existieron minas, lavaderos y fábricas, como la Sociedad Cerámica de Sargadelos (1901-1908), que produjo ladrillos refractarios, y Gres Cucurny o Gres Burela, que fabricó baldosas, azulejos y pavimentos de gres.

En cuanto a nuestro mar, ya existe un testimonio del siglo XV, de Pedro de Bolaño, que menciona el puerto de Burela, otorgándolo a su hija mayor. Nuestro antiguo puerto fue un lugar de caza de ballenas y pesca de sardinas, y los antiguos lobos de mar dicen que la Burela que conocemos hoy «fue hecha de costeras de bonito».

Introducción

En este recorrido por el litoral, nos sumergiremos en los orígenes de Burela, en ese mar que nos da vida y sustento, y en esa tierra que albergó durante siglos una de las joyas prerromanas más valiosas del mundo, descubierta en 1945 por aquellos que la trabajaron con sus propias manos, un labrador.

Nuestra Burela nació marinera pero también labriega; los campos se extendían hasta llegar a la orilla del Cantábrico (*1).

Burela limita al norte y este con el Mar Cantábrico; al sur con la parroquia de San Pedro de Cangas (Foz); y al oeste con las parroquias cervenses de San Román de Vilaestrofe, Santiago de Sargadelos y Santa María de Cervo.

Su asentamiento se hizo en la base de los montes Castelo y A Puida y se forjó alrededor del mar y del barro (la Burela del C-101, que era el nombre técnico del caolín). El agua, dulce y salada, ha estado y continúa estando muy presente en su historia.

En la confluencia con la parroquia de Cangas de Foz hay cinco torrentes: el río de Vilachá y los arroyos de la Areoura, Lamestra, del Perdouro y Torrentes. Las Torrentes designan una zona por donde descendían las aguas que llegaban al mar en la antigua playa de Castrelo; y Torrentes también era el nombre dado a la divisoria de las parroquias de San Pedro de Cangas y Santa María de Burela (según un documento de 1128 dado por el rey castellano Alfonso VII confirmando el reparto hecho por el obispo Nuño Alfonso y el conde Rodrigo Vela).

El arroyo de la Lamestra, canalizado, vierte sus aguas en la ribera del Cantiño, mientras que el arroyo del Perdouro desemboca en la ribera del Perdouro.

En el barrio de Burela de Cabo estaba el río de las Pasadiñas, que descendía desde Burela de Cabo hasta el puerto, pasando por la denominada calle «O Río» y cruzando la carretera general bajo un puente de piedra del que aún hoy se pueden ver algunos restos. Aún existe, pero ha sido canalizado y ahora fluye de manera subterránea hasta desembocar en el puerto.

En el barrio de la Vila do Medio está el río de Pomeda, también llamado Canteira, río de Cinoche o río de Ribela. Discurre al oeste de la Vila do Medio y desemboca en la cala de Ril.

También son numerosos los nombres de calles relacionados con el agua: Calle Cinoche; Calle Barridal; Calle Pasadiñas; Calle del Río; Calle de la Lamestra; etc., y algunos topónimos como Navia (diosa precéltica de carácter acuático) y Torrentes ejemplifican la presencia del agua que alimentaba campos y prados.

(*1) Textos de Hermina Pernas Oroza, en la página web del ayuntamiento de Burela.